El yacimiento aprovecha para su emplazamiento la parte superior, y posiblemente también la ladera occidental, de una destacada loma flanqueada a Este y al Oeste por los arroyos de Madre y El Prado respectivamente. Estos dos pequeños regatos dan lugar a sendos vallejos de perfiles muy tendidos suavemente encajados en el nivel general de la campiña que caracteriza este sector de la comarca de la Ribera burgalesa del Duero. Este lugar, topográficamente destacado aunque de fácil acceso, domina una amplia extensión de la campiña circundante donde se encuentran algunas de las tierras más fértiles del entorno, sobre las que ejerce un control directo, y está directamente relacionado con la vía natural de comunicación que remonta, a través de los vallejos anteriormente mencionados, desde el valle del Duero en dirección Norte.